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Mostrando entradas con la etiqueta alma. Mostrar todas las entradas
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lunes, 17 de noviembre de 2025

Huella Eterna


 

En el silencio suave de la tarde,
donde el sol ya no hiere, sino abraza,
estás tú, amigo, fiel guardián de mis pasos,
reposando tu historia junto a mi alma.

Tus ojos, dos brasas que aún me miran,
no con dolor, sino con gratitud callada;
allí guardan todos los paseos,
los juegos, las noches de luna y calma.

Tu pelaje, arena del tiempo,
me habla de inviernos y veranos,
de lodos, de caminos compartidos,
donde aprendimos a ser hermanos.

No hay adiós en esta despedida,
porque tu latido vive en mi memoria;
en cada rincón de casa, en cada risa,
en cada página de nuestra historia.

Descansa, noble amigo, bajo el cielo;
que la tierra sea leve y el viento te lleve
a correr libre, sin dolor, en praderas nuevas,
mientras yo, aquí, guardo tu huella eterna.

domingo, 18 de mayo de 2025

Tarde de domingo


 

El sol declina en la ventana,
dibujando sombras largas
en las páginas abiertas
de un libro que nadie lee.

Un gato sueña en el suelo,
bajo el susurro de la brisa
que trae el aroma del café,
la última taza de la siesta.

Afuera, el mundo sigue lento:
risas de niños en el parque,
el eco de un piano distante,
un perro que corre sin rumbo.

Aquí, el tiempo se deshila,
como el humo en el aire quieto,
y el alma descansa, liviana,
entre el hoy y el mañana.

¿Qué más pedir que este instante:
luz tibia, silencio y techo,
mientras el domingo se va
como un suspiro de ensueño.

jueves, 15 de mayo de 2025

Soledad


En el susurro leve de la bruma,
donde el viento pinta sombras calladas,
la soledad camina sin espuma,
compañera de noches estrelladas.

No es ausencia ni un vacío frío,
es un eco suave, un silencio denso,
un abrazo lento, un suspiro,
un instante puro, simple y denso.

En la soledad florecen memorias,
recuerdos que el tiempo no desgasta,
son estrellas en antiguas historias,
que la noche guarda y no se cansa.

Soledad no es tristeza ni pena,
es un refugio, un espacio sagrado,
donde el alma, sin ninguna cadena,
 se busca,y se ha encontrado.


lunes, 2 de diciembre de 2024

Soledad en mi alma


 

En el rincón más hondo de mi ser,
donde el silencio habla sin cesar,
ahí vive la soledad,
compañera fiel de mi pesar.

No es un grito, no es un llanto,
es un murmullo que abraza el encanto,
de caminar sin rumbo fijo,
por senderos que el tiempo dejó rendido.

Se alza el eco de mis pensamientos,
vagan libres, sin lamentos,
dibujan sombras en mi interior,
un laberinto de calma y dolor.

La soledad no siempre es herida,
a veces es faro en la bruma perdida,
un refugio donde puedo hallar,
las verdades que suelen callar.

Mas, en su abrazo sereno y frío,
siento el peso del vacío,
anhelo voces, miradas, calor,
ese destello de humano fervor.

Pero por ahora, dejo que esté,
la soledad que me hace ver,
que aún en el silencio puedo hallar,
la fuerza de mi alma para amar.

lunes, 26 de agosto de 2024

Música en el alma


 

En mi pecho late un son,

una melodía eterna,

es la música del alma,

que en silencio se entremezcla.


Cada nota es un suspiro,

cada acorde, una emoción,

que dibuja en mi interior

el compás del corazón.


El viento trae acordes suaves,

como un canto de esperanza,

y en cada vibración se esconde

el eco de una añoranza.


El ritmo fluye en mis venas,

como un río que no cesa,

y en cada golpe de tambor

resuena mi fortaleza.


Es un himno a la vida,

una sinfonía en flor,

que se enreda en mis sentidos

y me eleva al interior.


La música es mi lenguaje,

mi refugio, mi razón,

es la danza de mi espíritu,

es mi voz, mi confesión.


Y así, con el alma abierta,

y el corazón en canción,

dejo que la música hable,

que sea ella mi oración.







miércoles, 21 de agosto de 2024

Lobo Indomable


 

Corre la noche entre sombras y gritos,

se alza la luna, testigo de un mito.

En la espesura se escucha un latido,

es el lobo indomable, espíritu encendido.


Sus ojos de fuego, destellos de guerra,

caminan las sendas de la fría sierra.

Su aullido retumba, eco en la niebla,

un canto salvaje que el miedo desvela.


No hay jaula ni cadena que su fuerza detenga,

su alma es libre, su instinto no mengua.

Cazador y guardián de los bosques sin fin,

en su sangre corre el viento, su rugido es un fin.


Vive entre las sombras, pero teme la luz,

es un lobo indomable, su libertad es su cruz.

Devorador de sueños, guerrero incansable,

su espíritu es fuego, su furia implacable.


Lobo que corre, lobo que huye,

no hay hombre ni bestia que su senda destruya.

Indomable es su nombre, su destino errante,

en la eternidad de la noche, su voz es constante.


Así sigue su paso, es la luna su guía,

lobo indomable, el rey de la agonía.

Un alma que nunca podrá ser domada,

porque en su corazón, la libertad es sagrada.







martes, 20 de agosto de 2024

El Canto del Río


 

En la quietud del alba, se oye un rumor,

un susurro que danza, sin prisa, sin temor.

Es el río que canta, con voz de cristal,

despertando la vida en su lecho ancestral.


Entre piedras y sueños, su corriente se desliza,

abrazando la tierra, con ternura precisa.

Cada gota que cae, es un verso sin fin,

es un eco lejano de un origen sutil.


Los sauces le saludan, inclinando su faz,

mientras el viento juega en su espejo fugaz.

El río les cuenta historias de antaño,

de montañas y cielos, de soles de verano.


A veces en sus aguas, la luna se posa,

dibujando en su cauce una senda de rosas.

Y en su canto sereno, se enreda la luz,

como un lazo de plata que a la noche seduce.


Río que canta, río que llora,

lleva en su caudal la memoria de auroras.

Es testigo silente de amores y guerras,

de secretos que guarda en su viaje por tierras.


Mas su canto no cesa, es un himno sin par,

que resuena en el alma, profundo, sin igual.

Es el río que vive, que sueña y que canta,

un poema de vida, que en su curso se encanta.







lunes, 19 de agosto de 2024

Amor


 

Amor, dulce susurro del alma,

luz que desvela la penumbra,

espejo de un sueño compartido,

cálido aliento en la piel del destino.


Es un río que fluye sin descanso,

moldeando paisajes de esperanza,

dibujando en el aire promesas,

tejiendo en silencio su alianza.


Es el sol que acaricia los campos,

el mar que abraza las orillas,

es un fuego que nunca se apaga,

una estrella que guía en la bruma.


Amor es la raíz que nos sustenta,

el viento que nos lleva a volar,

es el latido que une dos vidas,

un misterio que no deja de brillar.


Amor, refugio en la tormenta,

compañero fiel en la soledad,

es el eco de un suspiro eterno,

una danza que nunca terminará.







miércoles, 7 de agosto de 2024

La Juventud Perdida


 

Bajo el cielo azul de aquellos días,

donde el sol doraba sueños y risas,

corríamos libres, sin prisas,

con la fe intacta en utopías.


El tiempo, con su andar silente,

robó momentos, guardó memorias,

tejió en la piel nuestras historias,

y en los ojos, un brillo diferente.


Aquella juventud, como un río,

fluía sin pensar en su destino,

creyendo eterno su camino,

sin saber del adiós ni del hastío.


Hoy, en noches de estrellas distantes,

busco en recuerdos, sombras errantes,

el eco de voces vibrantes

que el viento llevó a tiempos inconstantes.


La vida, con su danza infinita,

nos lleva de la mano, nos invita

a aceptar lo que se va, lo que nos quita,

y a abrazar lo que en el alma palpita.


Juventud perdida, no eres olvido,

ni simple vestigio en lo vivido,

eres llama, fuego encendido,

guía en el viaje que aún no he concluido.


Aunque el tiempo me robe y me cambie,

tu espíritu en mí siempre arde,

eres la esencia que no se parte,

mi eterna juventud, mi estandarte.







lunes, 5 de agosto de 2024

El Jardín del Edén


 

En un rincón antiguo del alma humana,

donde la tierra abraza con fervor y calma,

se alza un jardín de verdes susurros,

de sueños perdidos, de anhelos puros.


El aire, dulce como el primer aliento,

canta canciones de un tiempo eterno,

y las flores, con colores de cielo y sol,

tejen historias de amor y perdón.


Ríos de cristal serpentean suaves,

abrazando la tierra con caricias graves,

reflejando el cielo en su mirada clara,

como el espejo de un mundo que no se apaga.


Árboles gigantes, con hojas de esmeralda,

susurran secretos en la brisa, a la espalda,

y en su sombra, el tiempo se desvanece,

como un susurro antiguo que aún permanece.


En el corazón del jardín, un árbol prohibido,

cargado de frutos de un saber escondido,

tienta al hombre con su brillo dorado,

un misterio profundo, un destino sellado.


Adán y Eva, en su inocencia plena,

recorren senderos de tierra serena,

desconociendo el peso del mañana,

viviendo el ahora, sin pena ni gana.


Pero el deseo, como serpiente sigilosa,

se enrosca en el alma, venenosa y curiosa,

y un mordisco basta para cambiar el destino,

para desatar la tormenta en aquel remanso divino.


El jardín, aún puro en su esencia,

guarda la memoria de aquella presencia,

de un amor primero, de una promesa rota,

de un Edén perdido, que el alma evoca.


Hoy, en cada corazón hay un rincón secreto,

donde florece un jardín, un Edén discreto,

un lugar de sueños, de esperanzas calladas,

donde el hombre busca respuestas olvidadas.


El Jardín del Edén no está perdido,

vive en el recuerdo, en el suspiro escondido,

en la promesa de un nuevo amanecer,

donde el alma vuelve, para renacer.







domingo, 4 de agosto de 2024

Lágrimas de San Lorenzo


 

En las noches cálidas de agosto,

el cielo se convierte en un lienzo oscuro,

adornado por luces efímeras,

las Perseidas, lágrimas de estrellas.


Cae la noche, serena y profunda,

los ojos alzados, llenos de anhelo,

cada chispa, un suspiro del cosmos,

un eco brillante en la vastedad.


Desde tiempos antiguos,

las Perseidas nos visitan,

regalando momentos de magia

a quienes miran con corazón abierto.


En su caída, hay un misterio,

un puente entre lo eterno y lo fugaz,

un recordatorio de lo pequeño que somos,

y  lo inmenso que es el deseo de soñar.


Bajo la lluvia de estrellas,

nos sentimos parte del universo,

en cada destello una promesa,

una esperanza en la inmensidad.


Así, noche tras noche,

esperamos su regreso,

con el alma encendida,

 Perseidas, estrellas en vuelo.


sábado, 3 de agosto de 2024

Gracias a la Vida


 

Gracias a la vida, que me ha dado el alba,

el susurro del viento, la luz de la calma.

Me regaló risas y lágrimas sentidas,

los abrazos cálidos, las manos amigas.


Gracias a la vida, por los caminos andados,

por los sueños tejidos y los pasos marcados.

Por los días de sol y las noches estrelladas,

por las flores que crecen y las aves aladas.


Gracias a la vida, por el amor sincero,

por el fuego del alma, por el deseo eterno.

Por la música suave que acaricia mis días,

por las notas que alegran y las dulces melodías.


Gracias a la vida, por la lluvia y el viento,

por los montes y ríos, por el mar en su intento.

Por los versos que fluyen, por la tinta en mis manos,

por la paz que me envuelve en los días más planos.


Gracias a la vida, por la risa y el llanto,

por la fuerza en la lucha, por cada desencanto.

Por la magia escondida en cada amanecer,

por la promesa viva de volver a nacer.


Gracias a la vida, por ser fuente y camino,

por ser faro en la noche, por ser sol en destino.

Por ser el eco eterno de mi voz que no calla,

por ser el canto libre que mi espíritu ensalza.


Gracias a la vida, por todo lo vivido,

por lo bueno y lo malo, por lo que está por venir.

Por el amor que late, por el corazón erguido,

por la esperanza nueva que me impulsa a seguir.


viernes, 2 de agosto de 2024

Quien soy yo


 

¿Quién soy yo? Pregunta eterna,

Eco de la existencia en la caverna,

Reflejo en el agua, sombra en la arena,

Buscando respuestas, alma serena.


Soy el susurro del viento en la tarde,

El sol que se oculta y luego arde,

Soy el río que fluye sin detenerse,

Un ciclo de vida, un alma al crecerse.


Soy las risas y lágrimas compartidas,

El pulso de amores, las heridas,

Soy el misterio en la noche callada,

El despertar de la aurora dorada.


Soy la historia escrita en cada pliegue,

El eco del tiempo que no se doblega,

Soy el canto de un ave en el alba,

Y el susurro del mar que no se acaba.


Soy cada sueño, cada anhelo,

El cielo estrellado, el vasto cielo,

Soy la duda que a veces consume,

Y la certeza que, a veces, asume.


Soy el pasado, el presente y el devenir,

Una chispa divina, un ansia de existir,

Soy todo y nada en el vasto universo,

Un verso perdido en el infinito verso.


¿Quién soy yo? Quizá nunca lo sepa,

Un viajero eterno, en búsqueda perpetua,

Soy la pregunta que siempre persiste,

Un ser en el cosmos, simplemente existe.









domingo, 28 de julio de 2024

Saludo al nuevo día


 

Amanece un nuevo día,

susurro de luz temprana,

el cielo despliega en calma

su manto de oro y alegría.


Los sueños se desvanecen,

la noche se va sin prisa,

con la brisa que acaricia,

las sombras del ayer desaparecen.


Los pájaros cantan su historia,

el rocío besa la flor,

se llena el aire de amor,

renace la eterna memoria.


La vida despierta y danza,

el sol en su esplendor brilla,

cada rayo es una semilla

de esperanza y de bonanza.


Los ojos se abren al cielo,

un lienzo de azul sereno,

y en cada latido ameno,

se siente el latir del suelo.


Amanece un nuevo día,

promesa de lo vivido,

un camino recién nacido,

lleno de fe y armonía.


Es hora de comenzar,

de abrazar cada momento,

de vivir con sentimiento,

y con la luz el día abrazar.






viernes, 26 de julio de 2024

Luz de Luna


 

En el manto de la noche silenciosa,
surge la luna con su brillo etéreo,
bañando el mundo en plata luminosa,
un faro en la oscuridad, tan misterioso.

Sus rayos suaves besan los caminos,
dibujan sombras en danzas elegantes,
despiertan sueños en los peregrinos,
cautivan almas y corazones amantes.

La luna, espejo de anhelos y secretos,
refleja el alma del vasto firmamento,
testigo muda de besos indiscretos,
guardiana eterna del fiel sentimiento.

Susurros de brisa, cantos de estrellas,
acompañan su serena travesía,
la noche entera se viste con ellas,
en un abrazo de sutil armonía.

Luz de luna, tan pura y sincera,
en tu resplandor hallo consuelo,
eres poema en la noche entera,
un dulce refugio, un tierno anhelo.






miércoles, 24 de julio de 2024

Atentado


 


En el bullicio de una plaza antigua,

donde el sol reía sobre los tejados,

el día se rompió en mil fragmentos,

con el estruendo de un grito silenciado.


Sombras furtivas sembraron el caos,

en un instante eterno de pesadumbre,

y el aire, otrora lleno de risas,

se tiñó de un silencio que retumba.


Las flores del mercado cayeron,

despedazadas por el viento cruel,

y en los ojos de los testigos mudos,

se dibujó el horror de un infierno fiel.


Corazones valientes se alzaron,

en medio de la neblina de miedo,

buscando salvar lo irrecuperable,

en el fragor de un instante eterno.


La ciudad, herida y desgarrada,

llora por sus hijos arrancados,

y en la memoria del suelo teñido,

quedan las marcas de los olvidados.


Pero en la penumbra de esta noche,

una llama de esperanza se enciende,

porque aunque el dolor nos quiebre,

el amor es el arma que nos defiende.


Las manos se entrelazan, firmes,

reconstruyendo lo que fue roto,

y en el eco de un mañana incierto,

renace la vida, venciendo el lodo.


sábado, 20 de julio de 2024

Fuente del Jardín


 

En el rincón sereno del vergel encantado,

bajo la sombra tenue de un sauce llorón,

se escucha el susurro de un canto dorado,

es la fuente del jardín, mi refugio y canción.


Sus aguas murmuran secretos olvidados,

historias de tiempos que nunca se van,

reflejan en su espejo sueños dorados,

y la magia sutil de un eterno imán.


Los lirios se inclinan para verla danzar,

las aves celebran su eterno fluir,

cada gota que cae es un rayo de azar,

un eco de vida, un breve elixir.


Cuando el sol la acaricia en su ocaso dorado,

el jardín se transforma en un cielo terrenal,

la fuente responde con un canto apaciguado,

y la noche desciende en su manto ritual.


Oh, fuente del jardín, guardiana del misterio,

tus aguas eternas no cesan de cantar,

eres el alma pura, el latido etéreo,

en tu danza infinita encuentro mi hogar.


viernes, 19 de julio de 2024

Libélula


 

En el espejo del estanque calma,

la libélula danza, grácil y ligera,

sus alas destellan como cristales al alba,

un sueño alado, una joya pasajera.


Surca el aire en giros de esmeralda,

besando el viento con silencioso fulgor,

sus ojos, dos orbes que el misterio guarda,

observan el mundo con antiguo amor.


En su vuelo libre, sin rumbo ni destino,

cabalga la brisa, se funde en el sol,

es un poema vivo, sin rima ni ritmo,

que escribe en el cielo su eterno rol.


La flor la contempla con dulce anhelo,

sus pétalos se abren en tímido suspiro,

la libélula, etérea, se eleva en un vuelo,

dejando tras de sí un brillo, un susurro.


Oh, libélula, guardiana de lagunas ocultas,

en tu frágil danza encuentro mi paz,

una historia efímera que el tiempo sepulta,

pero en cada ala, la eternidad se va.


jueves, 18 de julio de 2024

Sentada en la bahía








Sentada en la bahía, en calma sosegada,
el sol besa el horizonte en su lento ocaso,
las olas susurran secretos a la arena dorada,
y el viento danza, llevando su dulce abrazo.

Las gaviotas vuelan, trazando su camino,
sobre el agua que brilla como espejos de cristal,
el tiempo parece detenerse, sin destino,
en este rincón de paz, tan hermoso y sin igual.

La brisa trae recuerdos de días lejanos,
de risas y lágrimas que el mar ha guardado,
las huellas en la orilla son como hermanos,
que el agua acaricia, y luego ha llevado.

La luna asoma tímida, en el cielo azul marino,
iluminando el mundo con su pálida luz,
y yo, sentada en la bahía, me inclino,
a contemplar la noche, sin prisa ni cruz.

Los sueños navegan en el vaivén de las olas,
las estrellas titilan, como joyas en la oscuridad,
y en mi corazón, siento que todas las cosas,
encuentran su lugar, en esta serena realidad.

Sentada en la bahía, mi alma se aquieta,
con el murmullo eterno del vasto mar,
y en este momento, mi ser se completa,
en la paz infinita, de este lugar.









martes, 16 de julio de 2024

El Manantial


 

En lo profundo del bosque encantado,

donde los árboles susurran secretos,

se oculta un manantial cristalino,

cuna de sueños y misterios eternos.


Sus aguas fluyen con gracia y calma,

murmurando historias de tiempos pasados,

acarician piedras y raíces viejas,

tejiendo hilos de vida en su canto.


El sol se refleja en su espejo líquido,

desplegando destellos de luz dorada,

como si mil estrellas hubieran caído,

a reposar en su danza pausada.


Las criaturas del bosque se acercan con cautela,

seducidas por su frescura divina,

bebiendo el néctar que otorga la tierra,

renovando su espíritu con cada sorbo.


A la sombra de sauces y robles ancianos,

los viajeros encuentran su paz perdida,

descansan sus penas, alivian sus duelos,

en el abrazo sereno del agua amiga.


Cuentan las leyendas que en noches de luna,

las hadas se bañan en su espejo claro,

y los espíritus de antaño, en sus aguas puras,

renuevan sus votos de amor sagrado.


El manantial, fuente de vida y misterio,

guarda en su seno la esencia del bosque,

y aquellos que hallan su camino a sus márgenes,

se llevan consigo su magia en el alma.