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lunes, 30 de diciembre de 2024

Villancico: Campanas de Amor


 

Suenan las campanas, suenan sin cesar,

anuncian que el Niño ha venido a salvar.

En el cielo brilla una estrella sin par,

guiando a los magos hasta el portal.


Estribillo:

¡Campanas, campanas, suenen con fervor!

Ha nacido el Niño, nuestro Redentor.

¡Campanas, campanas, canten sin temor!

Que la paz del cielo reine en el amor.


María sonríe con gran humildad,

José lo contempla con serenidad.

Los ángeles cantan con felicidad,

y el mundo se llena de luz y bondad.


Estribillo:

¡Campanas, campanas, suenen con fervor!

Ha nacido el Niño, nuestro Redentor.

¡Campanas, campanas, canten sin temor!

Que la paz del cielo reine en el amor.


Los pastores llegan con gran devoción,

llevando en sus manos trigo y corazón.

El Niño los mira con gran atención,

y su dulce risa trae redención.


Estribillo:

¡Campanas, campanas, suenen con fervor!

Ha nacido el Niño, nuestro Redentor.

¡Campanas, campanas, canten sin temor!

Que la paz del cielo reine en el amor.


viernes, 27 de diciembre de 2024

Nieve


 

Cae la nieve, susurro en el aire,
manto blanco, frío y suave.
Cubre el mundo con su paz dormida,
silencio puro, canción sin vida.

Bailan los copos en lento vaivén,
como palabras que vienen y ven.
Se posa en ramas, corona al abeto,
un breve instante, un blanco secreto.

El cielo exhala su aliento frío,
el suelo brilla con su rocío.
Todo se apaga, se queda en calma,
la nieve arrulla, la nieve embalsama.

Y bajo el velo de blanco cristal,
late la vida, tenue y fugaz.
Porque aunque el frío parezca eterno,
habrá deshielo… habrá un invierno.

jueves, 26 de diciembre de 2024

Navidad en silencio


 

En una casa pequeña, la noche desciende,
luces parpadean, la ciudad se enciende.
Pero aquí adentro, el reloj susurra,
y en cada tic-tac, la soledad murmura.

Un árbol modesto con luces sin brillo,
una silla vacía, un mantel amarillo.
La mesa está puesta, pero nadie llega,
el frío en el alma poco a poco anega.

Las fotos antiguas adornan la sala,
miradas congeladas que el tiempo resguarda.
Los años dorados parecen un sueño,
y la Navidad… un recuerdo pequeño.

En cada villancico que afuera resuena,
hay ecos de risas, pero aquí, condena.
Se brinda en las plazas, se cantan canciones,
pero el silencio ahoga estas habitaciones.

¿Quién recuerda a los sabios de pelo de nieve,
a los ojos cansados que el tiempo se bebe?
La vida tan rápida los dejó atrás,
y el amor prometido nunca vuelve más.

Pero en la ventana titila una estrella,
un guiño del cielo, una luz tan bella.
Quizás en la brisa alguien les dirá:
"No estás solo, abuelito, aquí siempre estás."

Y aunque la mesa siga puesta sin gente,
y el eco retumbe en la mente silente,
la esperanza susurra: “No todo termina,
en cada latido, la vida germina.”


Dedicado a los ancianos que están solos.

Mirentxu







lunes, 23 de diciembre de 2024

Días de Navidad




Brilla el cielo en un susurro,

de estrellas hechas cristal,

la nieve pinta de blanco

los días de Navidad.


Se escuchan viejos villancicos,

resuena un coro angelical,

las risas cruzan las puertas

en un abrazo inmortal.


El fuego danza en la hoguera,

aroma a pino y hogar,

manos que envuelven regalos,

corazones por abrazar.


Niños con ojos de sueño,

esperan magia al despertar,

un trineo cruza los cielos,

y el mundo vuelve a soñar.


La mesa llena de historias,

de amor, de fe y de paz,

un brindis por los recuerdos

y lo que vendrá detrás.


Oh, días de luz dorada,

de amor que sabe sanar,

que nunca muera la llama

de la dulce Navidad.


lunes, 2 de diciembre de 2024

Soledad en mi alma


 

En el rincón más hondo de mi ser,
donde el silencio habla sin cesar,
ahí vive la soledad,
compañera fiel de mi pesar.

No es un grito, no es un llanto,
es un murmullo que abraza el encanto,
de caminar sin rumbo fijo,
por senderos que el tiempo dejó rendido.

Se alza el eco de mis pensamientos,
vagan libres, sin lamentos,
dibujan sombras en mi interior,
un laberinto de calma y dolor.

La soledad no siempre es herida,
a veces es faro en la bruma perdida,
un refugio donde puedo hallar,
las verdades que suelen callar.

Mas, en su abrazo sereno y frío,
siento el peso del vacío,
anhelo voces, miradas, calor,
ese destello de humano fervor.

Pero por ahora, dejo que esté,
la soledad que me hace ver,
que aún en el silencio puedo hallar,
la fuerza de mi alma para amar.