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jueves, 19 de abril de 2012

Mi pobre poeta


Pobre poeta que siente
sus pensamientos perdidos,
solo encontrados a veces
en las sombras del olvido.

Pobre poeta que siente
su corazón malherido,
por la fuerza de encontrar
los mil sueños aún sentidos.

Pobre poeta que siente
el alma envuelta en suspiros,
recuerdos de juventud
que ha mantenido dormidos.

Pobre poeta que siente
salir de su soledad,
recorriendo los lugares
en su triste caminar.

Pobre poeta que siente
llenar con su propia sangre,
el contenido de un libro
que no ha interesado a nadie.

Pobre poeta que siente
la noche, el día, la aurora,
iluminando su mente
de sueños que  ahora añora.

Pobre poeta que siente
la luna, el anochecer,
mientras quiere recordar
el amor que vio nacer.

Pobre poeta que siente
la amargura que se fué,
dejándole sus vivencias
para que jueguen con él.

Pobre poeta que siente
la pluma sobre el papel,
trazar con ríos de tinta,
para empezar otra vez.

sentir la diosa fortuna
de no poder comprender,
las sensaciones escritas,
al plasmar su desnudez.

Piensa ... ¡que solo es poema!
reflejar su insensatez,
a través de la escritura
sentida en todo su ser.

Piensa... ¡ que si ya no siente!
nunca podrá comprender
el deseo del poeta...
¡ el sentir a través de él!.

Fernando Vidiella Castro

miércoles, 18 de abril de 2012

Chaval



Calles, penumbra,mil luces,
reflejos que el suelo da,
bordillos de alcantarilla,
faroles de oscuridad.

Solitaria está mi calle,
entreabierto está  el portal,
solo suaves melodías
salen del lejano bar.

Me refugio en mi chaqueta
pues no quiero caminar,
sintiendo sobre mi rostro
la tristeza del lugar.

Silenciosas las esquinas,
¡Sin vida está la ciudad!
sombras sobre escaparates...
¡El borracho traspiés da!.

Paso a paso, por la acera
me encuentro con un chaval,
lleva en su boca un pitillo
que se acaba de encontrar.

Me reclama que le encienda,
¡su rostro lleva ansiedad!
yo le acerco mi cerilla
iluminando su faz.

Su cara emana tristeza,
sus ropas... rotas están,
sus ojos hablan de angustia,
¡no sabe hacia donde va!

Le contemplo... le pregunto...
¿No me quiere contestar!
quiere seguir su camino
sintiendo su soledad.

Me cuenta su aciaga vida
¡que ya sus padres no están!
que vaga por la gran urbe
desde su mas tierna edad.

Le miro de arriba  abajo...
¡mas de quince no tendrá!
le comento que si quiere 
un amigo de verdad.

Luego caminamos juntos,
¡se ilumina la ciudad!
locales abren sus puertas
y nos invitan a entrar.

Churros, chocolate, bollos,
¡es poco para el chaval!
hasta un jersey de marino...
le encuentro en un bazar.

La calle llena de luces
nos saluda al pasar,
él, rebosando de vida,
yo, lleno de su amistad.

Entre el bullicio de gentes
jugamos a contemplar,
la alegría de mi calle,
la luz, sobre mi ciudad.

Mirando estoy las estrellas,
quizás ...¡ mucho mas allá!
bajo de pronto mis ojos...
¡y no me encuentro al chaval!

Mi calle sigue en penumbra,
¡una pareja se va!
de vez en cuando se paran,
se abrazan en la oscuridad.

Yo les contemplo en silencio,
¡quisiera poder hablar!
mi corazón me pregunta:
donde estará mi chaval.

Miro hacia el cielo, no encuentro,
la respuesta a mi gritar,
y lentamente me envuelve...
¡soledad en mi portal!

Fernando Vidiella Castro