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viernes, 26 de agosto de 2016

Viento de ayer




¿Es tu hija, verdad? la he conocido 
por la estrellas fugaz que hay en sus ojos, 
la cabeza inclinada y la madera, 
tan tuya, de mirar lleno de asombro. 

¿Es tu hija, verdad? lo han presentido 
-¡desde tan hondo- 
unos vientos callados que dormían 
bajo las aguas quietas, en el pozo 
de los tiempos perdidos, donde guardo 
las hojas que cayeron 
de los sauces remotos. 

Tiene luz en la frente 
-tu misma luz-. Y el gesto melancólico. 
Tiene el cuello tan frágil como tú lo tenías 
y en el pelo los mismos 
pájaros locos. 
Tiene un viento de ayer entre los dedos, 
y en el rostro... 
tu firma escrita 
con otra sangre 
que no conozco.



lunes, 22 de agosto de 2016

Los Caracoles



Poetas: caracoles del viento.
En los del mar se oye el fragor marino.
En vosotros se oye el pensamiento.

Un unísono canto levantino
son las fuerzas del bien cuando el acento
del buen amor dirige su camino.

O cuando por perífrasis su aumento
depende las luchas del destino
que da flores de luz sólo un momento.

Poetas: caracoles en un cuento
que me contó de niño un peregrino.
¡Mi corazón se muere de contento!





viernes, 19 de agosto de 2016

El mar




Como invento de la mano divina,
que se parece al cielo sin llegar a serlo,
como bailarín con su danza matutina,
que todos los delfines se gozan de tenerlo...
así es el mar.

Cantando sus hermosas melodías,
que se acompañan del atardecer y sus encantos
y mezclan sus hermosas sinfonías,
envolviéndose en las aguas cual si fueran mantos...
así es el mar.

Pareja de la luna que vive enamorada,
desprendiendo destellos de amor y de esperanza,
hogar de los peces y la sirena adornada
con algas de ternura y de confianza...
así es el mar.

Como espía que no duerme y que vigila
al anochecer que se acerca tiernamente,
como escenario que abre sus cortinas
y que luego las cierra lentamente...
así es el mar.


miércoles, 17 de agosto de 2016

La vejez




Mienten los que nos dicen que la vida
Es la copa dorada y engañosa
Que si de dulce néctar se rebosa
Ponzoña de dolor guarda escondida.

Que es en la juventud senda florida
Y en la vejez, pendiente que escabrosa
Va recorriendo el alma congojosa,
Sin fe, sin esperanza y desvalida.

¡Mienten! Si a la virtud sus homenajes
el corazón rindió con sus querellas
no contesta del tiempo a los ultrajes;

que tiene la vejez horas tan bellas
como tiene la tarde sus celajes,
como tiene la noche sus estrellas.